Una dentadura a cambio de una Vespa. Un relato de Feli Santana

Historias / hace 221 dias

En estos menesteres de la vida cotidiana, uno descubre a muchas personas y personajes, sus actividades, la suerte que le ha regalado la vida y sus propias desgracias. Y encontrar en la divina providencia algunos casos simpáticos y hasta curiosos.

 

Nemesio es un hombre adulto del rincón de Tenteniguada, que en su juventud tuvo sus "amotos" y un Morris precioso. "Grancanaria" treinta y dos mil y pico. Lo regaló, porque el motor sufrió un trancón sin aceite. Y se le quitaron las ganas de arreglarlo. Como la vespa, era su fiel compañera, siguió durante muchos años, moviéndose por esos campos.

 

Yo acostumbro a pasear los domingos con mi Vespita por los pueblos aledaños de Valsequillo, disfrutando del paseo y los guachinches canariones. Ayer tuve la suerte de compartir con María, mi hija, un paseo bajo la lluvia con la "Pepita" y de verdad fue un placer.

 

Hicimos parada en Tenteniguada a ca Fermin. Y tras el botellín de rigor. Apareció Nemesio para contarme su triste historia: Yo tuve una igual. "Veintiún mil y pico" cada vez que te veo pasear por aquí se me arranca el alma. Recordando la mía. Y entonces soltó la madeja del enñurge. ¿Usted conoce a un mecánico dentista que es de San Roque y creo tiene consulta en Tomás Morales? Pues ese la tiene, mi vespa. Hace años se la dí en pago por arreglarme la boca. Afirmaba con cara de arrepentimiento. Y míre -señalando su boca-. Le faltaba, más de la mitad de los dientes ¡Ahora no tengo ni dentadura, ni mi Vespa! ¡Díto se Dios! ¡Fuerte amargura, cristiano!

 

¿Sabías qué?

Rodamos a merced del viento, del frio y la lluvia, una decisión que tiene que tener forzosamente un matiz de locura... ¡Bendita locura!