Tras el incendio de Gran Canaria: “La fúnebre belleza de la muerte”

Historias / hace 52 dias

Masa de alambres plateados, se mantienen inertes en los campos carbonizados,  

un paisaje fantasma abatido, el fuego que con maldad, dejó el monte malherido

Un cementerio donde aún chasquean las brasas,

donde el humo huele a muertos sin esperanza, 

¡Qué te han hecho Gran Canaria! 

 

Prendieron tu piel con cizaña, querían arrugar de dolor tu cara

querían darte una lección de descuido en la alborada

Y desgarraron tu Alma.

¡Qué te han hecho Gran Canaria!

 

Ahora observo con bohemia, los caprichos de la naturaleza. 

La que mata con fuego y en la muerte ve belleza... 

Qué pensamiento más sublime aplicar a la mirada sumisa

El réquiem de la muerte, en un bosque de cenizas

 

Ahora es silencio Gris y desafinado, ni el viento anima el funeral

Ni el cielo techa azulado, la vida en un pedestal a otro lugar se ha mudado

¡Qué te han hecho Gran Canaria!

 

Han chamuscado tu esencia y con la solidaridad de tu pueblo

Han apagado las llamas, ahora lloran por dentro y buscan esperanzas

¡Qué te han hecho Gran Canaria!

 

Pronto los pájaros volverán a corear salmos y plegarias

Saltaran entre ramas de plata piando, despierta Gran Canaria

Y las nubes que sollozan en duelo de novicios 

Refrescaran cada tarde, con las caricias del alisio

 

Pastara de nuevo el rebaño, crecerán las amapolas.

La vida después de la muerte, volverá más brillante y hermosa

No te rindas paisaje de Dios, no duermas de rodillas

Levanta tu voz y el cuidado, pasará esta pesadilla

 

Los días continúan grises. La luz dibuja siluetas que triste apenas se mueven, aún están inquietas..

La luna imantarán los sueños y contará cuentos de hadas, Los bosque se darán la mano con fuerza recobrada

Nos quitará la pena el celaje, brotarán nuevos colores. Es vida a un nuevo paisaje.

Es el renacimiento de la isla amada

 

Foto: Oliver Santana

Texto: Feli Santana

 

El día después del incendio.

¿Sabías qué?

Esencia de la moto: Olvidarse del fanatismo por lo innecesario que nos hace perder la verdadera sensación de libertad.