BMW R100R Don Luis, XTR Pepo se deja seducir por la resistencia

Las tendencias en la personalización de motos son inescrutables. Tanto, que la última creación de XTR Pepo nos ha dejado boquiabiertos. "Don Luis", fruto de la influencia de la "resistencia" plasmada sobre una BMW R 100 R de 1992 que, tras los cambios introducidos, nos resulta prácticamente irreconocible.

 

Excrutándola, de dentro a fuera, comenzamos por el motor. Un motor que mantie su base de dos cilindros opuestos al que se le rejuvenece "apretando" los pistones, árboles de levas y válvulas que ahora se alimentan mediante carburadores Keihin FCR 40 tomando el oxígeno a través de filtros DNA más abiertos.

 

Para garantizar la refrigeración que exige este aumento de potencia, se le ha dotado de un radiador/intercambiador de aceite que proviene de una Ducati Paso. El escape, Supermario dos en uno, termina en un enorme megáfono que le aporta ese toque gamberro, cuando abres gas con el acelerador Tomaselli de tiro rápido.

 

La parte ciclo es una caótica mezcla de componentes que, inexplicablemente, encajan a la perfección. Desde el chasis tubular, reforzado y modificado, al tren delantero de una Ducati Sport Calssic, de la que toma la llanta, la tija e incluso la horquilla. Las pinzas y la bomba de freno radial están firmadas por Discacciati. Las estriberas son de una Derbi GPR50 y las manetas de freno, regulables, de una Suzuki GSX-R600. Los latiguillos de freno de kevlar completan el impresionante conjunto de frenos.

 

La estructura, al aire, está parcialmente cubierta por un carenado envolvente fabricado artesanalemente por el propio XTR Pepo y que incorpora un par de faros delanteros, insertados en el propio carenado. El colín/asiento -de Yamaha TZ-, alto y a la altura del depósito -de Moto Guzzi- como mandaban los cánones de la retro-resistencia, alberga en su interior la batería. Remata el conjunto por delante, un estilizado guardabarros delantero, de carbono, y que también es made in XTR Pepo, y un piloto Montesa sobre el soporte de matrícula XTR, por detrás.

 

Los intermitentes los firma Vicma; la suspensión trasera, Öhlins; Tarrozi pone su sello en las plancas de cambio y freno; Motogadget se encarga del cuadro de instrumentos y el caballete lateral es de una Yamaha TRX. El conjunto está rematado por la pintura de Artenruta y Pintumoto.

 

En definitiva, una obra original que podría servir de referencia para otras muchas preparaciones, sobre todos para aquellos abducidos por la magia de las carreras de resistencia con salida tipo La Mans. 

 

¿Con qué nos sorprenderá XTR Pepo en su próxima realización?

 

Fotos: César Godoy

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